Historia 4 – Melodía Nocturna

Aianna en la vida real, profundamente dormida.

Yo duermo cerca de doce horas diarias para recargar baterías. Mientras descanso, limpio la casa de malas energías. Mamá es diurna, se levanta temprano en la mañana. Yo en cambio, soy nocturna, a las nueve de la noche bostezo y me estiró toda para iniciar mis rutinas. Lo primero que hago es asomarme por la ventana que da al patio para observar la noche. Mamá sabe que me fascina mirar por las ventanas, así es que puso su biblioteca cerca de una. En su biblioteca puso las enciclopedias, los diccionarios, los libros de referencias que eran de Belito y unos libros de cuentos. Yo me voy a la biblioteca y me siento sobre un estante, un largo rato, a oír la noche.

El campo, en donde vivimos, me permite escuchar a los murciélagos, a los grillos, y en ocasiones a los coquíes y a las ratas que corren por el tendido eléctrico. Desde la ventana de la biblioteca observo que esta noche hay luna llena. Está hermosa y tiene muchos colores a su alrededor. 

Hace unos días, mientras Mamá terminaba de fregar y vio que me desperté y me saludó.

‒‒ ¡Buenos días, Aianna! ¿Dormiste bien? 

Yo la miré a los ojos con alegría. En eso, se oyeron unas detonaciones. Me asusté y miré nuevamente por la ventana buscando lo que provocó las detonaciones. Mamá también se acercó a mirar. A lo lejos, se vieron unas luces brillantes que caían desde el cielo. Ella me acarició y me susurró: ‒‒tranquila, son fuegos artificiales. 

La volví a mirar a los ojos y ella, mientras me acariciaba, me susurró:  

‒‒recuerda Aianna, Dios tiene un domo protector invisible sobre nosotras. Él siempre nos va a cuidar. 

Historia 4: Melodía Nocturna pintura en acuarelas por Kathia Alsina.

Mamá me había explicado que Dios vive en las nubes, en el mar y en el sol. Lo que ella no sabe es que yo puedo ver a Dios. Se refleja en forma de luz color violeta. Es una luz que está cerca de mamá todo el tiempo. Mi mamá tiene razón. Dios nos cuida todo el tiempo. Esa noche no salimos del apartamento, así es que mamá me puso el agua, me abrió la puerta del “litter” y me sirvió comida. Luego, nos fuimos al dormitorio y como yo seguía nerviosa por las detonaciones, mamá cerró todas las ventanas. Ambas nos metimos bajo las cobijas y ella me abrazó. ¡Gracias, mamá!

Dios nos protege, se ve en una luz violeta cerca de mamá — Aianna

#aiannathecat #kathiaalsina

Las historias de Aianna por Kathia Alsina©

Se publican todos los miércoles a las 3pm en esté blog. ¡Suscríbete para que seas el primero en leerlas! Lectura ideal para niños de 6 años en adelante. También los padres pueden leerla a niños más pequeños.  Cuento e ilustraciones por Kathia Alsina Miranda. Edición del texto por Dra. Carmen Minerva Ramos

  • Historia #9: El Abrazo
    Yo me acerqué con ternura y abrí mis pezuñas hasta abrazarla. Hay veces, en que las personas no se dan cuenta de que los valientes y sanadores también necesitan un abrazo. Es un toque para que se recarguen. En el cuarto, la luz violeta cubría a mamá y a toda su cama, pero no fue hasta que sintió
  • Historia 8 – Aventuras en la casa abandonada
    Al salir por el portón, miré a mamá y luego volteé mi mirada hacia la casa abandonada. Mamá, tranquilamente, me dejó ir a explorar aquel laberinto que había entre carros…
  • Historia 7: El trébol de la suerte
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